La
civilización etrusca se desarrolló en la península Itálica, concretamente en el
territorio de la actual Toscana, entre los siglos X y II a.C. Este pueblo, de
origen probablemente oriental, aglutina la tradición cultural y artística de
las civilizaciones del Próximo Oriente y mediterráneo.
El arte
etrusco estuvo profundamente marcado por las creencias religiosas. Daba mucha
importancia a la vida después de la muerte; por ello tenía la costumbre de
perpetuar la memoria del difunto
mediante máscaras de cera del muerto o con las urnas funerarias donde se
guardaban las cenizas.
Sólo las
familias pertenecientes a la aristocracia disponían de medios económicos
suficientes para poder construir sepulcros donde enterrar a sus familiares.
El Sarcófago
de los esposos está realizado en terracota. La tapa tiene forma de Kliné
(cama); encima, sobre el lecho esculpido, se hallan las figuras reclinadas de
un hombre y una mujer en actitud plácida y amable. Él, detrás de la mujer, se
presenta fuerte y protector; muestra el pecho desnudo, va descalzo y lleva el
cabello tirado atrás y ceñido a la manera del pueblo jónico. La mujer va
vestida con una larga túnica griega, lleva unos zapatos acabados en punta y se
cubre la cabeza con una gorra frigia bajo la cual asoman unas largas trenzas.
La relación
afectuosa entre ellos se transmite a partir de los gestos de las manos. El
hombre apoya el brazo derecho sobre el hombro de la mujer, mientras su mano
izquierda queda extendida en actitud afable por delante.
Los rostros
presentan un claro perfil geometrizante y hierático en el que destacan la forma
almendrada de los ojos, la barbilla puntiaguda y la sonrisa estereotipada.
Los pequeños
restos de policromía que todavía conservan las figuras, los cojines y los
vestidos de este grupo escultórico, hacen pensar que el conjunto estuvo pintado
con unos colores muy vivos.
Este tipo de
sarcófago tenía la función de guardar las cenizas de la persona fallecida, que
eran depositadas en la parte posterior una vez acabado el ritual de
incineración.
Se cree que
este sarcófago es el de un matrimonio. Los esposos están representados
celebrando un banquete, conversando relajadamente. La esposa ocupa el primer
término, porque la mujer etrusca no estaba marginada en la vida social, a
diferencia de lo que sucedía con las mujeres griegas y romanas, que se
mantenían subordinadas al hombre. En la civilización etrusca, la mujer
participaba activamente en la vida pública y asistía a fiestas, banquetes y
juegos gimnásticos.


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