miércoles, 20 de noviembre de 2013

Sarcófago de los esposos

La civilización etrusca se desarrolló en la península Itálica, concretamente en el territorio de la actual Toscana, entre los siglos X y II a.C. Este pueblo, de origen probablemente oriental, aglutina la tradición cultural y artística de las civilizaciones del Próximo Oriente y mediterráneo.
El arte etrusco estuvo profundamente marcado por las creencias religiosas. Daba mucha importancia a la vida después de la muerte; por ello tenía la costumbre de perpetuar  la memoria del difunto mediante máscaras de cera del muerto o con las urnas funerarias donde se guardaban las cenizas.

Sólo las familias pertenecientes a la aristocracia disponían de medios económicos suficientes para poder construir sepulcros donde enterrar a sus familiares.
El Sarcófago de los esposos está realizado en terracota. La tapa tiene forma de Kliné (cama); encima, sobre el lecho esculpido, se hallan las figuras reclinadas de un hombre y una mujer en actitud plácida y amable. Él, detrás de la mujer, se presenta fuerte y protector; muestra el pecho desnudo, va descalzo y lleva el cabello tirado atrás y ceñido a la manera del pueblo jónico. La mujer va vestida con una larga túnica griega, lleva unos zapatos acabados en punta y se cubre la cabeza con una gorra frigia bajo la cual asoman unas largas trenzas.
La relación afectuosa entre ellos se transmite a partir de los gestos de las manos. El hombre apoya el brazo derecho sobre el hombro de la mujer, mientras su mano izquierda queda extendida en actitud afable por delante.
Los rostros presentan un claro perfil geometrizante y hierático en el que destacan la forma almendrada de los ojos, la barbilla puntiaguda y la sonrisa estereotipada.
Los pequeños restos de policromía que todavía conservan las figuras, los cojines y los vestidos de este grupo escultórico, hacen pensar que el conjunto estuvo pintado con unos colores muy vivos.
Este tipo de sarcófago tenía la función de guardar las cenizas de la persona fallecida, que eran depositadas en la parte posterior una vez acabado el ritual de incineración.

Se cree que este sarcófago es el de un matrimonio. Los esposos están representados celebrando un banquete, conversando relajadamente. La esposa ocupa el primer término, porque la mujer etrusca no estaba marginada en la vida social, a diferencia de lo que sucedía con las mujeres griegas y romanas, que se mantenían subordinadas al hombre. En la civilización etrusca, la mujer participaba activamente en la vida pública y asistía a fiestas, banquetes y juegos gimnásticos.

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